En mayo de 2015, tras un letargo de más de una década y con el anuncio de descubrimiento de petróleo en el Esequibo, Venezuela reactivó su reclamación sobre dicho territorio y las relaciones que desde 2004 se encontraban llenas de acuerdos e intercambios comerciales con Guyana, empezaron a tensarse, provocando diferentes denuncias calificadas de “ataques” por parte del gobierno de Guyana. En ese mismo año en la Asamblea General de la OEA, David Granger, presidente de Guyana, pronunció un cargado discurso contra las acciones de Venezuela, discurso que fue pasado por alto por el entonces canciller Nicolás Maduro, cuando tuvo su oportunidad de intervenir.

 

Ante esta situación, el experto en el Esequibo, Emilio Figueredo Planchart, manifestó que “…el falso nacionalismo que se ha generado en torno a este tema nos dejó en una situación peor de la que estábamos. El secretario de las Naciones Unidas decidió que el mecanismo de la negociación se agotó y va a enviar una comisión de investigación a Venezuela para que evalúe los hechos y el derecho y tome una decisión en base a esto y, aunque no aceptó la pretensión de Granger de llevar el tema a la Corte Internacional, Guyana podría alegar que Venezuela no hizo el reclamo de esta zona en el tiempo que le correspondía”.

 

El conocido “Acuerdo de Ginebra”, firmado en 1966 entre Venezuela y Reino Unido, cuyo propósito es encontrar una solución “satisfactoria, pacífica y práctica” al problema fronterizo entre la que fuera una colonia británica, hoy la República Cooperativa de Guyana, y Venezuela, se encuentra aún vigente.

 

En el Acuerdo de Ginebra, el Reino Unido y su entonces colonia de Guyana, reconocieron que Venezuela tenía suficientes razones para reclamar el territorio del Esequibo que fue ocupado, colonizado por Gran Bretaña; con esto se planteó formalmente el desconocimiento de Venezuela del Laudo Arbitral de París que definía ilegítimamente la frontera. A tres meses de firmado el Acuerdo, Gran Bretaña concedió la independencia a Guyana, quedando todo lo relativo al conflicto fronterizo exclusivamente entre Venezuela y la recién creada República de Guyana.

 

Desde esa década de los sesenta la posición de Venezuela ante el gobierno de Guyana, y ante el mundo, fue de reclamo de su soberanía sobre los 159.500km2 que componen el Esequibo. Si bien reconoció y respetó la creación del Estado de Guyana y su independencia, mantuvo siempre una posición firme al manifestar que reconocía el nuevo Estado al “este del río Esequibo” pero se reservaba sus derechos de soberanía al oeste del río.

 

Sin embargo, esta posición de Venezuela en los últimos años, especialmente desde 2004 ya con Hugo Chávez en el poder, ha venido mermando, al punto de ser considerada “entreguista”. En este sentido, la periodista Nitu Pérez Osuna en un reportaje del caso realizado en 2011 exponía: “La entrega o venta de nuestro territorio por parte del régimen, puede tener su inicio en febrero de 2004 cuando Chávez visita a Guyana y afirmara que: “el pasado ha quedado definitivamente atrás… avanzamos ahora hacia una verdadera integración… Venezuela no se opondrá a desarrollos de proyectos que beneficien a la población guyanesa en materia de salud, educación y otros como una zona de libre comercio y cooperación energética” (http://bit.ly/2tzN2N9).

Precisamente el rechazo, oposición y desconocimiento de diferentes actividades en el Esequibo por parte de Guyana, fue una de las políticas de soberanía sobre ese territorio que Venezuela ejerció desde los años 60, para mantener su posición de reclamación en ese caso, sin embargo, cuarenta años de reclamación han quedado dilapidados tanto por el Gobierno de Chávez como por el de Maduro; las reclamaciones no solo han casi cesado por completo sino que se han dado declaraciones extremadamente perjudiciales para Venezuela; en el año 2013 Maduro al referirse al Acuerdo de Ginebra expuso que fue “un acuerdo entre el viejo imperio británico y un viejo gobierno de Acción Democrática en Venezuela” y que “fueron los años en que en Venezuela empezó una campaña dentro de la Fuerza Armada venezolana, dentro de los medios de comunicación hacia la población de odio, de acoso, de preparación psicológica, a través del desprecio, el racismo para invadir Guyana” (ver http://bit.ly/1RjG34k). Incluso las imágenes tradicionales del mapa de Venezuela que señalaban al Esequibo como “Zona en Reclamación”, también han desaparecido, cualquier persona que haga una búsqueda en google del mapa de Venezuela observará un mapa incompleto y la indicación de un país llamado “Guyana” sobre todo el extenso territorio que anteriormente se consideraba disputado.

 

Esta posición entreguista y permisiva del gobierno venezolano produjo sus efectos en el gobierno de Guyana, que no solo ha extendido concesiones a diferentes empresa para la explotación minera y de hidrocarburos sobre lo que considera “su territorio”, sino que han manifestado sus intenciones de expandir dicho territorio, lo que sería irreversiblemente perjudicial para Venezuela.

 

La internacionalista y experta en el tema, profesora Elsa Cardozo, ha señalado: “De algún modo, que el gobierno de Guyana se haya sentido en la libertad de la disposición y con el derecho de otorgar las concesiones que ha otorgado, que son concesiones ya no solo en la Zona en Reclamación sino también en las áreas marinas y submarinas aledañas, se explica por la actitud del gobierno venezolano… Sería muy grave que sucediera [cesar las reclamaciones], perder el Delta es bloquear la salida del Orinoco, la salida natural que tiene Venezuela hacia el Atlántico”, ante la pregunta por qué Venezuela ha dejado las reclamaciones de lado, afirma “…son las prioridades más geopolíticas que económicas las que le importan al gobierno venezolano. Y más geopolíticas por esa obsesión de proyectar a Venezuela como un país con muchos aliados internacionales, contar con los votos de los países del Caribe en las instancias internacionales” (ver http://bit.ly/2tHk2Hq).

Mientras la posición de Venezuela es a veces permisiva y en ocasiones de –blanda- reclamación, es decir, contradictoria, el gobierno de Guyana es firme en su pretensión sobre el Esequibo y su presidente mantiene un contundente –y beligerante- discurso “No vamos a ceder. No podemos ofrecer al adversario ningún corredor o paso”, “El miedo de Venezuela es que, una vez se pruebe que no es nulo el acuerdo arbitrario de 1899, su estrategia de los pasados 50 años de recuperar el territorio de Guyana pueda estar al borde del colapso”, ha dicho además que Venezuela ha mantenido el objetivo de “obstruir el desarrollo de Guyana a pesar de los diálogos bilaterales”.

Teniendo en cuenta la gravísima situación que gira en torno al Esequibo y la reprochable actuación que ha tenido el gobierno venezolano en los últimos años respecto de este caso, resulta indispensable que la Asamblea Nacional ejerza su función constitucional de control político interpelando tanto a la exministra de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, como al actual titular de ese despacho, Samuel Moncada, para que respondan, entre otras, las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué Venezuela disminuyó las reclamaciones sobre el Esequibo entre 2004 y 2015?
  • ¿En qué estado se encuentra la investigación llevada a cabo por las Naciones Unidas? ¿Cuál ha sido la participación de Venezuela en esas investigaciones? ¿Qué pruebas o documentos favorables a la soberanía de Venezuela sobre el territorio se han presentado?
  • ¿Qué acciones ha impulsado Venezuela para hacer valer el Acuerdo de Ginebra? ¿Por qué el gobierno venezolano se ha permitido descalificar el Acuerdo de Ginebra que es el único documento donde Guyana reconoce la condición de reclamante de Venezuela?
  • ¿Por qué las actividades llevadas a cabo por Guyana no han sido denunciadas y rechazadas oportunamente? ¿Por qué se ha permitido que el gobierno de Guyana no solo opere en la zona del Esequibo sino que tenga pretensiones más allá de este territorio que pueden afectar irreversiblemente la soberanía territorial de Venezuela?
  • ¿Por qué se ha permitido un desconocimiento mundial del tradicional mapa de Venezuela que señalaba al Esequibo como “zona en reclamación”? ¿Por qué se ha permitido que Guyana goce de esa posición favorable y contraria al Acuerdo de Ginebra de permitir que todo el extenso territorio del Esequibo se reconozca como parte del Estado de Guayana?
  • ¿Está consciente el gobierno venezolano de las nefastas implicaciones que supondrían la pérdida del Delta como salida natural de Venezuela hacia al Atlántico?
  • ¿Se justifica tal grado de negligencia en el trato del Esequibo solo por mantener una fachada de apoyo internacional, especialmente del Caricom?
  • ¿Qué acciones planea adelantar Venezuela para contrarrestar la negativa y alarmante posición asumida por el gobierno de Guyana?