Propuesta realizada en colaboración con El Pitazo

En el centro de salud Dr. José Antonio Vargas, mejor conocido como La Ovallera, en octubre de 2016 murieron 19 parturientas que pasaron por la sala de parto del centro de salud. Médicos, enfermeras y familiares, coincidieron en que todas las parturientas fallecieron a causa de una bacteria intrahospitalaria. Los síntomas y la rapidez con la que murieron son características claves de una septicemia.

 

Los informes médicos y autopsias reposan en los archivos de La Ovallera, institución que permanece militarizada, sin posibilidad de acceso. El diagnóstico de muerte de una de las fallecidas, Katiuska Díaz Franco, fue shock séptico, según revela el acta de defunción que mostraron Luisa y Rosa Franco, madre y tía de la difunta, respectivamente. Solo a Neyla Villalobos, de 36 años y quien murió el 30 de octubre, se le practicó la autopsia en el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), en la cual se evidenció que murió por septicemia. En total fallecieron cinco primigestas en La Ovallera y 14 que también dieron a luz en el lugar y posteriormente murieron bajo las mismas condiciones en otros centros de salud.

 

Los casos expuestos tenían unas características similares: a las pocas horas de dar a luz, las pacientes experimentaron síntomas de dolores de cabeza, fiebre alta, hinchazón y colapso en órganos vitales, lo que terminó en un desenlace fatal. Pese a los esfuerzos médicos todo indicó que se trataba de una bacteria intrahospitalaria.

 

La denuncia del brote de aguas negras se hizo una constante entre las demandas de justicia de los familiares de pacientes. Las protestas por insalubridad por parte de los médicos, enfermeras, personal administrativo y obreros, quienes estaban expuestos a la contaminación y denunciaban el peligro al que estaban todos sujetos, acompañaron los reclamos de allegados a las fallecidas.

 

El 23 de noviembre, casi un mes después de las muertes, El Pitazo constató que el agua fétida salía del segundo piso y se filtraba por el techo del servicio de radiología que está justo debajo de sala de parto. El agua caía en forma de cascada por el techo y mojaba toda la habitación de descanso de los técnicos radiólogos y se filtraba por varias paredes del servicio. Esta situación afectó el área quirúrgica.

 

La situación fue denunciada en reiteradas ocasiones ante todas las instancias. Los técnicos remitieron oficios con las denuncias a la subdirectora doctora Yris Mora, jefe del servicio. Elevaron la denuncia ante la dirección del hospital, a cargo de Ana Contreras; el subdirector de personal, José Gregorio Alvarado; y el subdirector de Ingeniería y Mantenimiento, Guillermo Bolívar. Pero ninguno respondió.

 

Para agosto de 2016, en el almacén del hospital debía haber en el inventario el desinfectante Gersin, un producto especial utilizado para el barrido de las áreas quirúrgicas. Esta sustancia química también se usa para los procedimientos de obstetricia y en todas aquellas superficies en áreas de faena.

 

Documentación demuestra que, aunque en los depósitos de La Ovallera no había existencia de esta sustancia para desinfectar quirófanos y áreas especiales, sí se había tramitado facturas y órdenes de compra para estos insumos que no llegaron. Según la orden de compra N° 433 de fecha 10 de agosto de 2016, se adquirieron 12 galones de Gersin a la empresa Inversiones RC Médica C.A., por un monto de Bs. 57.600. La documentación también incluye órdenes de pago por esa misma cantidad y una nota de entrega que evidencia que los 12 galones del producto entraron al almacén del hospital.

 

Pese al hermetismo reinante entre los directivos del hospital y las amenazas de despidos, e incluso hasta de meterlos presos por denunciar las irregularidades, la falta de insumos, la contaminación y el acoso laboral, los médicos, enfermeras y personal administrativo y obrero tomaron la entrada del hospital para protestar y solicitarle al presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), Carlos Rotondaro, que interviniera La Ovallera.

 

El personal de La Ovallera, decidió romper el silencio y dieron a conocer que: La sala de parto del hospital La Ovallera consta de un área rectangular y angosta —de casi ocho metros cuadrados— con camas a ambos lados de las paredes y un solo baño pequeño para todas las pacientes. Hasta 32 parturientas deben acomodarse en apenas 10 camas de este servicio.

 

Daniel Coronel, médico adjunto del servicio de ginecobstetricia, relata: “Era la manera más fácil de contaminarse, porque además no había antisépticos para hacer los barridos, tampoco había medicamentos, en especial los antibióticos. Esto creó un caldo de cultivo que, con el desbordamiento de las aguas negras, se agravó y contaminó toda el área. Lo único que había para limpiar era agua y un coleto. A las autoridades no les importó la vida de las pacientes… Se hicieron algunos cultivos, pero no salieron a la luz pública; se desconoce sus resultados. Lo cierto es que en los tubos endotraquiales de las pacientes, que fueron llevadas a cuidados intensivos, había bacterias y no se hicieron cultivos. Todas las autopsias dicen que murieron por retención de restos, es imposible que todas presentaran el mismo cuadro y fallecieran en tan pocas horas de manera tan abrupta”.

 

Por su parte, la enfermera Yosselín Palacios, declaró: “No sabemos a qué bacteria nos estamos enfrentando… No había líquidos antisépticos, sólo se limpiaba con agua mezclada con cloro, cosa que va contra las reglas epidemiológicas. Eso fue lo que favoreció este cultivo de la bacteria que causó tantas muertes súbitas”,

 

Gregorys Utrera, asistente administrativo 5 del hospital La Ovallera, fue diagnosticado con una bacteria denominada Pseudomona aeruginosa, cepa productora de cefalosporinasas. Dicha bacteria es exclusiva de los hospitales. Margarita Belisario, cirujano de vías digestivas, explicó el peligro que significa la Pseudomona aeruginosa. “Es una bacteria intrahospitalaria que cuando se encuentra en al área quirúrgica, llámese sala de parto, quirófano, sala de trabajo o retenes de neonatos, entra al organismo del paciente por la herida. Tiene un período de evolución de 48 horas con fiebre alta, signos de infección en el área operada, flogosis (inflamación y enrojecimiento de la herida), comienza a supurar y el pus es fétido. Ataca cualquier órgano, hígado, páncreas, riñones, etcétera. Los tejidos se necrosan. Y hay que tratar con varios antibióticos en simultáneo porque su mortalidad es muy alta”.

Vista la gravedad del asunto planteado y lo urgente que resulta atender de manera eficaz la problemática entorno a la bacteria intrahospitalaria que ha cobrado la vida de casi una veintena de mujeres, es oportuno que la Asamblea Nacional ejerza su función constitucional de control político realizando dos interpelaciones, a la directora de La Ovallera, Ana Contreras, y al presidente del IVSS, Carlos Rotondaro, para que, entre otras, respondan las siguientes preguntas:

  • ¿Conocen las causas de las muertes de las 19 mujeres que fallecieron después de dar a luz en La Ovallera?
  • ¿Por qué no han dado respuestas a las diferentes denuncias presentadas sobre la insalubridad reinante?
  • ¿Existe realmente una bacteria intrahospitalaria? ¿Estas podría ser la causa de las muertes?
  • ¿Qué respuesta ha recibido el brote de aguas negras?
  • ¿Por qué si el hospital se encuentra en tal grado de insalubridad no se han tomado acciones para su cierre mientras se resuelve el problema?
  • ¿Por qué no se practicaron los barridos pertinentes para evitar la contaminación? ¿Por qué en su lugar se limpiaba con cloro cuando es algo que está contraindicado?
  • ¿Por qué si se realizó la compra de Gersin no había disponibilidad del producto aun cuando hay constancia de que ingresó a los almacenes del hospital?
  • ¿Por qué se permite un grado tal de hacinamiento en el que se encuentran hasta 32 parturientas repartidas en apenas 10 camas?
  • ¿Por qué no existen en el hospital las medicinas e insumos necesarios para atender a pacientes con infecciones?
  • ¿Cuáles son los resultados de los cultivos practicados? ¿Por qué no se han dado a conocer estos resultados?
  • ¿Qué atención se le dio al personal administrativo que resultó afectado por la bacteria intrahospitalaria pseudomona aeruginosa?