En medio de los actos de “conmemoración” del natalicio de Ezequiel Zamora, del pasado 2 de febrero de 2017, el actual Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que “la Fuerza Armada Nacional se declaró antioligárquica y zamorista”.

 

Tal declaración, en medio de la crítica situación actual, podría valorarse mera proclama vacía y propagandística, del referido funcionario, para mostrarse comprometido con el proyecto político del Gobierno del que él forma parte. Sin embargo, existen varios indicios de peso que hacen pertinente preguntarse acerca del tipo de formación profesional, institucional e ideológica que los efectivos de las fuerzas armadas están recibiendo, bajo el dominio político de la “revolución socialista” de Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, pues son varios los expertos en la materia que alertan sobre un cambio de paradigma al interior del mundo militar, cuyos valores y enfoques podrían ser un duro obstáculo para transitar hacia la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela.

 

Según un reportaje del periodista Hernán Lugo Galicia de 26.02.17, en el que se denuncia cómo la FANB pretende incautar medios y controlar internet, se informó que “…el trabajo de inteligencia se centrará en los siguientes temas: ‘campañas de descrédito en contra de militares’; ‘cambios de militares’, ‘cambios de dirigentes políticos’; ‘paramilitarismo’; ‘declaraciones de organismos o Estado en contra de Venezuela’; ‘información que pueda crear crisis o descontento a escala nacional’; ‘eventos poco comunes en la nación’; ‘hechos de violencia de gran magnitud que involucren un municipio (saqueos, guarimbas, protestas)’ y ‘declaraciones de principales dirigentes políticos (internacionales) en contra del gobierno’, entre otros”; asimismo, se indicó que “…la “lucha” no se suscribirá al mundo militar, pues los mandos quieren que las figuras del Estado se formen y adiestren. Les dictarán un taller de Doctrina Militar Bolivariana al alto gobierno (tren ministerial, organismos estratégicos nacionales, gobernadores, alcaldes) y a todo el cuerpo diplomático venezolano”.

 

En un artículo sobre el problema, el general (R) Fernando Ochoa Antich, denunció lo siguiente: “…el sistema de evaluación para ascensos que empezó a aplicarse, a partir de enero de 2016,  en la Guardia Nacional por precisas instrucciones de su comandante, Mayor General Néstor Reverol, causa, por decir lo menos, gran preocupación, ya que en lugar de ser una valoración, objetiva y basada en méritos profesionales y académicos, se hace público un curioso cuestionario que tiene por finalidad determinar el grado de compromiso político del profesional con el régimen chavista, como requisito para poder ascender. La primera gran duda que tuve fue si ese mismo sistema también se va a aplicar en el resto de la Fuerza Armada. De ser así, se estaría comprometiendo su destino y el futuro de las nuevas generaciones militares (…) Entre las curiosas preguntas y las respuestas que deben aprenderse los profesionales para exponerlas ante la Junta de Apreciación de Ascensos están las siguientes: ‘¿Qué es el socialismo, está usted de acuerdo con esta doctrina?’. ‘Sí, estoy de acuerdo ya que el socialismo, tal como lo implementó nuestro comandante supremo, más que un fin, es el camino que permitirá alcanzar las transformaciones sociales que permitan consolidar un nuevo modelo productivo de desarrollo en estado de justicia y de derecho, con la justa distribución de las riquezas del Estado a través de las diferentes misiones sociales’.  ‘¿Cómo se garantiza que los militares asuman el ideal chavista?’. ‘A través de la lealtad, que es la máxima expresión del compromiso que hace que toda persona dé lo mejor de sí por preservar los ideales de sus líderes’. ‘¿Qué opinión le merece el agravio cometido por el presidente de la Asamblea Nacional?’ Los apátridas, enemigos de la revolución, no toleran la presencia del comandante supremo ni siquiera en un cuadro”.

 

Frente a esta realidad, expertos en ciencias políticas y relaciones entre militares y civiles en Venezuela, como el Individuo de Número de la Academia de Historia, Diego Bautista Urbaneja, y el profesor del Postgrado de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, Hernán Castillo, en programas radiales dedicados al tema, han explicado cómo esa situación al interior de la FANB puede constituir un grave obstáculo para la transición a la recuperación de la democracia en Venezuela, y por qué desde la Asamblea Nacional deberían adoptarse acciones desde ya al respecto.

 

Según Bautista Urbaneja: “…las FAN actuales, con que se van a encontrar los dirigentes políticos de oposición, no son las FAN de 1998. Son otra cosa, con una nueva doctrina, organización, objetivos, que hay que tratar democráticamente. No será sencillo decir: ‘las FAN otra vez a sus cuarteles como en 1998’, pues no es eso lo que ellas tienen oyendo sobre sí mismas durante los últimos años. Urge pensar una política de debate de todas esas cosas hacia la FAN. Preguntarles: ustedes se construyeron sobre la base de unas hipótesis de conflicto, de guerra asimétrica, guerra antiimperialista, que correspondían a una política y a una geopolítica de un Gobierno, el de Hugo Chávez, que en un nuevo Gobierno se caen por su propio peso. ¿Qué van a hacer en ese nuevo escenario? Hay que construir una nueva política institucional para las FAN” (escuchar entrevista completa en: http://lacabilla.com/?p=1646).

 

Por su parte, Castillo ha sostenido que “…esta situación tiene su causa primaria, en el abandono y desprecio por el Parlamento, los medios de comunicación y los civiles en general del mundo militar. No le dieron importancia a los estudios históricos y políticos acerca de las relaciones entre civiles y militares, y del daño que supone que éstos estén al frente del Estado” (escuchar la entrevista completa en: http://lacabilla.com/?p=1835

 

Incluso organizaciones como Control Ciudadano han prestado atención al problema de la ideologización y partidización de la FANB. En su informe “Cuadernos de Denuncia No. 2. Propaganda, Militancia y Proselitismo Político de Mandos Militares Venezolanos 2012-2013”, dicha ONG presenta una relación de declaraciones y actos de propaganda de altos funcionarios de la Fuerza Armada Militar, que evidencian no sólo el carácter partidista de esos Altos Funcionarios, sino acciones que al interior del estamento militar se adoptan para asegurar que la doctrina socialista y revolucionaria del actual Gobierno se asuman como dogmas incuestionables.

 

Señaló Control Ciudadano que su objetivo al publicar este Cuaderno fue “…advertir a las instituciones del poder público nacional y a la sociedad venezolana en general sobre las violaciones a la Constitución, ha decidido documentar y visibilizar las más graves expresiones públicas de propaganda, militancia o proselitismo político realizada por miembros del Alto Mando Militar y algunos oficiales superiores de la Fuerza Armada Nacional, a favor de persona o parcialidad política en actos públicos durante el año 2012 y lo que va del 2013 (…) Venezuela alcanza actualmente un peligroso estado deliberativo político partidizado a través de mandos de la Fuerza Armada Nacional, que contradicen los principios de subordinación del poder militar al Estado de derecho previsto en los artículos 328 y 330 de la Constitución” (ver texto en: https://goo.gl/Oq9Etw).

 

A todas estas, ¿qué dice la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (LOFANB) sobre el tema? Pues esta no establece en su articulado ninguna obligación de acoger, defender y consolidar el socialismo, la revolución bolivariana ni el pensamiento de Hugo Chávez. En cambio sí dice que debe estudiarse el marco internacional de derechos humanos, que deben ser apolíticas y apartidistas las FANB, y que la subordinación a los civiles debe ser permanente, lo que es tanto como obedecer a la Constitución, la soberanía popular y a la democracia, ello en sintonía con la Constitución vigente.

Considerando todo lo anterior, y a fin de contribuir a un cambio democrático en las actuales relaciones entre gobernantes civiles y funcionarios militares, es oportuno que la Asamblea Nacional ejerza su función constitucional de control político respecto del Ministerio de la Defensa, para conocer qué se enseña a los estudiantes de la cerrera militar, y qué doctrinas se difunden entre el personal tanto de carrera, como asimilados y personal de tropa, a fin de evaluar si éstas se ajustan o no a la Constitución, el sistema democrático y los derechos humanos. Más que confrontar o generar conflicto, el objetivo debería ser conocer, escuchar y dialogar con los responsables del sector militar, acerca de cómo avanzar hacia una nueva política formativa e institucional, sin partidismo ni carácter ideológico.

 

Por tanto, se propone a la Asamblea Nacional, vía su Comisión Permanente de Defensa, que dé inicio a un procedimiento de investigación parlamentaria, en la cual se remita un cuestionario motivado, por escrito, al actual Ministro de la Defensa, con una serie de preguntas iniciales, que deberá responder en una audiencia pública ante la referida Comisión, en la que podrán estar presentes periodistas, organizaciones ciudadanas y electores en general. Y en función de las respuestas dadas por el Ministro o sus asesores, la Comisión determine si es necesario activar otros mecanismos de control político, como una interpelación o un voto de censura. Entre otras, se sugiere formular preguntas tales como:

 

  • ¿Qué fundamento jurídico emplean los Altos Funcionarios de la FANB como el Ministro de la Defensa para afirmar que la institución militar toma partido a favor de una ideología y un Gobierno?
  • ¿Por qué altos rangos de la Fuerza Armada y al interior de la institución se dan declaraciones y proclamas en contra de la Ley Orgánica de la FANB?
  • ¿Cuál es la posición de la FANB y las Academias de formación respecto de la alternancia de gobiernos democráticos y el rol no partidista de los funcionarios militares?
  • ¿Puede indicar qué principios, reglas, materias y protocolos se enseñan a oficiales, suboficiales y personal de tropa para asegurar la subordinación de los efectivos militares a los gobernantes civiles y a los ciudadanos?
  • ¿Cómo se enseña, analiza y debate la acción y obra de Simón Bolívar? ¿Se estudian los ensayos de historiadores civiles en que se critica el culto a Bolívar –al que se denomina “bolivarianismo”- y otros personajes de la Historia?
  • ¿Se estudian en las Academias y postgrados de la FANB el problema del militarismo como ideología, y las complejas relaciones entre civiles y militares en los dos siglos de Historia de Venezuela?
  • ¿Cuáles son las fuentes con que se forma a los cadetes y oficiales, sub-oficiales y personal de tropa de la FANB en materia de seguridad nacional y de protección internacional de los derechos humanos?
  • ¿Qué acciones consideran pueden adoptarse para depurar de la formación actual y capacitación de los efectivos militares, contenidos que los subordinan a una ideología en particular y los apartan de sus obligaciones constitucionales?
  • ¿Qué mecanismos considera se deben establecer entre la Comisión Permanente de Defensa y el Ministerio de Defensa para hacer más transparente y democrático el proceso de formación y capacitación de la FANB?